Degollados, mutilados, maniatados y otra suerte de ejecutados en México, afición sempiterna.

18 jun 2010

Han sido muchos los esfuerzos que en mancuerna con don Patricio de Carabassa hemos emprendido a finalidad de hacer reconocer que la constante derrama de sangre que azota al país aparentemente a partir del nuevo milenio, forma parte en realidad de la cultura mexicana y que contrario a ser nueva, es un resurgimiento de antiguas aficiones que se remontan a décadas pasadas y la prehispanidad, luego entonces parte fundamental de la cultura mexicana, y que como punto de unión entre contextos que diríanse diferentes está un rasgo peculiarísimo: la purificación.

Era de esperarse sin embargo, que nuestra iniciativa fuera condenada como en efecto lo es y hasta vista con horror como también lo es, en razón de ser conclusiones novísimas para una sociedad tan atrasada como es la actual. El error de quienes nos condenan está en vernos como insitadores, cuando no es la realidad la que nace de nuestros análisis, sino que ellos brotan de la misma. Como retratistas, sólo plasmamos lo real con toda devoción e imparcialidad posible.

Con esto no pretendemos negar la gravedad del violento discurrir nacional contemporáneo, por el contrario, lo apercibimos preocupante. Con Don Patricio de Carabassa pretendemos, más bien, combatir la idea que predica la unilateralidad de las ejecuciones como fruto del germen de la avaricia y la inmoralidad, a ser mermado luego con el militarismo. Nuestro aserto es, que lejos de ser esto, es un rasgo socio-cultural histórico mexicano. [1]

Aquí el análisis que elaboran Patricio de Carabassa y Martín A. Kokstlev:


Yertopán México, mayo de 2010.


" En recientes fechas se ha visto en la zona norte del Estado de Guerrero un descubrir de decenas de muertos y morir a otros tantos. Taxco, asimilando apenas el hallazgo de 77 personas ejecutadas depositadas en una mina, ve sumarse a su mancha sangrienta 15 caídos más causa de un enfrentamiento con el ejército en la zona urbana de la ciudad; 92 en total, casi el ciento. Cifra espeluznante. Una hora al sur, en Iguala, se suceden constantes resurgimientos de identidad nacional, o lo mismo, ejecuciones; una de las últimas baste para ilustrar, se acompañaba de un mensaje intimidatorio hacia los igualtecos, invitando -sí, porque se invita- a no llevar a cabo denuncias 'anónimas' a riesgo de quien lo tome, de verse terminados en condiciones similares a quien en determinado momento así lo hizo, y al cual entonces nos regresaban mutilado en una mano y ya con la misma dentro de su boca.

Teloloapan, una hora al occidente de Iguala, ha vivido también este tipo de episodios. Enfrentamientos en la ciudad y ejecuciones en sus alrededores son constantes; Teloloapan puede considerarse como una puerta a la Sierra Madre y como punto de unión entre ésta y las vías de distribución de los productos dados en la misma.[2] Apaxtla, una hora al sur de esta ciudad y en los límites de sus municipalidades, ya en plena serranía, ha sido sitio de iguales tragedias: pueden contarse 17 decesos violentos en dos días intercadentes, pedagogos de por medio. A otra hora, ahora al occidente de Teloloapan, está Arcelia, y con ella también Tierra Caliente, región que por sí misma, es historia y tema aparte.

El resto de regiones en el estado, como en el país, observan situaciones similares.

Todo esto, ciertamente es espantoso, empero, no es nuevo ni surge ahora. Es, mejor, un resurgimiento de características reprimidas pero latentes de la sociedad mexicana. Basta recordar y remontarnos más allá de la historia moderna, de los 60's y 70's, incluso de revolución e independencia; anterior también a la hispanización y de Cisteil.

Vayamos hasta la civilización Mexica, que dada su grandeza da nombre a una nación, y donde también se tenía la asiduidad de ejecutar a personas como ofrenda primero al añejo Tezcatlipoca y como prevención de un desastroso quinto ciclo o quinto sol después. Puesto que intentaban congraciarse con el Sol ofreciendo sacrificios, necesitaban sangre humana, ¿eran capaces los nobles de sacrificar a los propios mexicas? Sí, y tal se demuestra en etapa de la conquista cuando Moctezuma Xocoyotzin, ordenó traer de Nautla a Cuauhpopoca, que se había rebelado contra los españoles y cortado la cabeza a uno de ellos; ya traído Cuauhpopoca a Tenochtitlán, lo entregó a Cortés, que junto con otros del ejército de aquél, fueron mandados quemar vivos en presencia de la población tenochtitleca.

(Tal era la sorpresa, temor o devoción[3] de Moctezuma, que los de su reino viéndolo sometido y en favor de los invasores, se volvieron contra él en mando de la figura soberbia de Cuauhtémoc, coterráneo de Ixcateopan[4], lugar ubicado a una hora al occidente de Taxco y a otra al septentrión de Teloloapan.)

Sin embargo, en cuanto sacrificios, se proveían principalmente de prisioneros de guerra. Si la guerra fue siempre importante en los mexicas, es fácil imaginar la relevancia tomada ante la idea de un quinto sol que exigía un aumento en las ofrendas.

Los prisioneros que eran traídos de lugares lejanos y ajenos a Tenochtitlán, semejantes a los presos actuales en cuanto que deshumanizados y cosificados, meros objetos de sacrificio, hallan con nuestra realidad precisamente esa similitud: sacrificio y purificación, expiación y lavamiento. ¿Qué mejor que para expiar las culpas de una sociedad pútrida que el reducido a nada, que el que nada vale? En aras de menguar las fuentes de sus temores y de la tranquilidad que esto brinda, los mexicas nada se diferencian de sus herederos, la sociedad actual: una desviada forma de concebirse y concebir de los mexicas tenida como axiomática y que no era repensada, llevaba primero a la desvalorización de lo diferente y posteriormente a su sacrificio como benefacción social; que es completamente similar al pensamiento contemporáneo y su anacrónica concepción de la justicia, en la que una muerte justifica a la otra y donde precisamente la muerte de estos presuntos delincuentes, viene a lavar los culpas de una sociedad, a purificarla, a deshenchir los pechos ávidos de esa justicia sangrienta, sinónimo según tal concepción de lo correcto y que luego en similitud con los mexicas, se espera ha de otorgar bienestar social.

Los mexicas nunca se pensaron en posibilidad de ser prisioneros de guerra de los propios mexicas, como no espera serlo el que condena al condenado. Esta distancia de pensarse invulnerable, conjugada con una sociedad en decadencia, encuentra en los seres invisibles los candidatos perfectos para ofrendar y la forma perfecta de exculparse y de engañarse. [5]

Sin embargo, no es éste el espacio para juzgar la historia y sí sería muy injusto ser demasiado severo con ella. Por ello mismo, hablamos de reconocer este rasgo nacional y de ser posible, protegerlo institucionalmente. El Instituto Nacional de Antropología e Historia, a decir, ya ha mostrado interés al respecto.

Regresando al tenor de los prisioneros de guerra de que se servían los mexicas -precisamente de la guerra florida-, habrá que recordar, que Teloloapan, mucho antes de la presencia documentada de la guerrilla en el siglo XX, y aún de su protagonismo en la independencia de México, ya era un pueblo bravío desde la prehispanidad, pues durante el reinado de Ahuízotl, se rebeló a la par de otros pueblos de la nación Chontal como Oztuma, contra el yugo de los aztecas; esto tristemente sirvió para mostrar la aficición cultural por la carnicería que perdura hasta nuestros días que desencadenó así mismo una de las más crueles matanzas que haya realizado el imperio mexica, pues estos con fin de apaciguar las insurrecciones chontales, llegaron a Teloloapan y asesinaron a niños, hombres y mujeres sin excepción, con saldo en la región de más de 40 000 muertos, además de otros miles que tomados prisioneros, fueron llevados a Tenochtitlán para ser sacrificados.

Por supuesto, para considerar las ejecuciones como un rasgo socio-cultural histórico mexicano, la afición por ellas no se restringe sólo a la cultura mexica, sino que por el contrario, es característica en otras culturas que le antecedieron.

Todavía en el horizonte histórico, se desarrolló la cultura tolteca, que también hacía sacrificios al dios Tezcatlipoca; el segundo Imperio Maya por el mismo horizonte también vino aumentando su número de sacrificados. Y ya muchos siglos antes, en el horizonte clásico y preclásico, Teotihuacán sacrificaba maniatados lo mismo que Monte Albán y la cultura zapoteca, que con sus danzantes -que en realidad no son danzantes sino mutilados y torturados- tallados en piedra, mandaba un mensaje de terror a quienes a su sometimiento opusieran resistencia.

Pese a todo esto, no hay que cometer la liviandad de juzgar bárbaras a las civilizaciones prehispánicas. Es cierto que como toda sociedad presentaron algunas características horrorosas, mas no se puede desacreditar de inmediato ni generalizar a los hombres. La misma Grecia cometía sacrificios y no estaba toda a las alturas de Sócrates, que al igual que Ce Ácatl Topiltzin en mesoamérica, representaba una reducidísima minoría.

Un error frecuente es juzgar menos capaces a las sociedades precolombinas por hallarse en un mismo siglo, con menos adelantos tecnológicos que un Viejo Mundo ya revolucionado; la comparación sin embargo es injusta y ventajosa, pues los atrasos tecnológicos (veremos que no intelectuales) son comprensiblemente naturales, si consideramos el hecho de que estas sociedades tuvieran que reiniciar todo el proceso de sedentarización y civilización en apenas 20 000 años, mientras que quienes permanecieron en el viejo mundo, contaron con la ventaja que les había otorgado el conocimiento secular, y cuando éstos se sedentarizaban, aquéllos que habitaban tierras nuevas, comenzaban el ciclo desde el salvajismo.

Y si bien en Tenochtitlán y Tula se practicaron sacrificios humanos, ciertamente la idea de llevarlos a cabo no era una generalidad.
La nación tolteca si por una parte adoraba a Tezcatlipoca, por otra parte lo hacía a Quetzalcóatl, antagonismo que los llevó a dividirse. Es entonces ahí que emerge Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, soberano promotor de las artes, la civilidad y la cultura, promotor también de una reforma religiosa que pretendía desusar los sacrificios. Tales actos sin embargo le valieron ser traicionado y desterrado, acontecimiento que lejos de opacar sus brillos, dio pie a otro florecimiento cultural: el renacimiento del segundo Imperio Maya, pues Topiltzin Quetzalcóatl había emigrado con otro grupo de nonoalcas, al oriente mesoamericano, a la península de Yucatán, donde entre los mayas fue conocido como Kukulkán y donde vino a inyectar pensamientos frescos a una cultura milenaria como la maya, suceso que ayudó a su corto renacimiento[6]; en la península, Ce Ácatl fundó la ciudad maya-mexicana de Mayapán, en la que no reinó pero por la cual abogó una triple alianza con las ciudades de Uxmal y Chichén Itzá, para posteriormente retirarse y dejar el poder en manos mayas. Levantó además un monumento cerca de Champotón con la intención de ver perpetuada su memoria.

Ce Ácatl "regresó por donde vino", y haciendo la promesa de retornar para reconquistar su reino perdido, se adentró al mar del Golfo en una balsa, para luego prenderse fuego.[7]

Netzahualcóyotl, el poeta soberano de Texcoco, es también una referencia básica del genio precolombino. En la misma línea, no podemos dejar de mencionar al Primer Imperio Maya[8] y sus conocimientos astronómicos y matemáticos, que les llevó a tener un calendario "cuya exactitud era superior al que se usaba en Europa a la llegada de los españoles".[9]

Como todas sociedades sin duda, las sociedades prehispánicas estuvieron llenas de luces y de sombras.

En pos de resaltar estas virtudes, enviamos las respectivas propuestas de rescate cultural y en vista de tal riqueza extendida a la contemporaneidad, proponemos algunas rutas de turismo cultural.

Ruta de reconocimiento histórico-cultural Taxco-Apaxtla-Teloloapan (o Ruta Paalen-Cuauhtémoc-Imperio Mexicano):

1.- Taxco de Alarcón

A) Taxco, como punto de partida, aparte de sus ya consabidas atracciones turísticas, sumará a ella ahora la Hacienda San Francisco Cuadra y su Mina la Concha, como lugar de rescate de la práctica ceremonial prehispánica, que alentará a los visitantes a valorar con la seriedad debida las ejecuciones en su generalidad, además de no demeritar las muertes de cada uno de los 77 desdichados que ahí perecieron, tomando la consciencia de ser éstas en pos de la seguridad social.

A.A) La Hacienda San Francisco Cuadra, tiene en su haber un menú completo, y ya era casi obligación antes de las fosas clandestinas, visitarla si se iba a Taxco, pues hay que recordar que hace medio siglo, se hospedó ahí Wolfgang Paalen, pintor, teórico y filósofo de origen austriaco que no sin antes dejar nota y cuenta saldada, se suicidó pegándose un tiro luego de vagar por los alrededores del hotel. [10]

B) La colonia Bermeja de Taxco, con sus 15 fenecidos, ayudará a la culturización y conscientización de los turistas.

2.- Iguala de la independencia

A) Punto de referencia de la brutalidad criminal, Ciudad Industrial, visita indispensable.

B) Batallón de infantería No. 27, hacedores de masacres contemporáneas a similitud de las prehispánicas; junto con el INAH analizamos si declararlo batallón protegido y se prevé elevarlo a rango de patrimonio cultural de la humanidad.

C) Consolidación de independencia, nacimiento del primer Imperio Mexicano post-hispánico.

D) Se seguirá la ruta de los olmecas preclásicos-arqueológicos, empezando con Iguala, siguiendo a Teloloapan y culminando en Oxtotitlán.

3.- Ixcateopan de Cuauhtémoc

A) Cuna del último soberano azteca, Cuauhtémoc. [11]

4.- Teloloapan

A) Evitando retornar hacia la vía federal, se emprenderá un entretenido e ilustrativo trayecto por un camino de terracería camuflado a la salidad de Ixcateopan dirección a Tierra Blanca, Teloloapan, que esquematizará cómo las rutas del narcotráfico salvan peligros de vías federales.

B) En Teloloapan, se hará un tour por diversos puntos de enfrentamientos, dejando al turista haga propios razonamientos y conclusiones en cuanto a éstos y sus relaciones y similitudes de forma con el exterminio de guerrilleros, de chontales y sacrificios ceremoniales.

C) Se visitarán comercios al azar, con el propósito de que los comerciantes narren a propia voz, las extorsiones, amenazas y vejaciones[12] a que someten Los Pelones, y recientemente la Familia Michoacana. Experiencia folclórica enriquecedora, narrable de generación en generación.

D) Al día siguiente se partirá rumbo a Acatempan, célebre por el acuerdo ahí pactado como fin de la larga guerra independentista. Nace pues desde ahí, el imperio independiente, y México alcanza la mayor extensión territorial en su historia. Los turistas embelesados, apenas tendrán tiempo de relacionarlo con su anterior visita a Iguala y hacer algunas elucubraciones.

E)
Se partirá inmediatamente a Oxtotitlán, donde podrán subir hasta la Cueva del Diablo, donde no sólo hay pinturas rupestres del período olmeca-preclásico sino que será la culminación de ruta harto ilustrativa a semejanza de las propiamente emprendidas por la cultura madre mesoamericana, a la que seguimos desde Iguala y Teloloapan.

E.A) La cueva del Diablo, es también sitio de la última batalla por la independencia de México. Ofrece pues así, un menú completo. Los turistas no hallarán palabra para expresar su entusiasmo.

Teloloapan- Apaxtla

F) Cerca de Oxtotitlán, camino a Tlanipatlán, en los límites de las municipalidades de Apaxtla y Teloloapan, se visitará otra zona de combate, con la diferencia de ser éstas recientes y donde en dos hechos distintos, se ejecutaron 9 personas, a guisa de la Tenochtitlán Azteca. Los turistas podrán establecer con la ejecución en el punto de 6 maestros, semejanzas con el destierro de los nonoalcas de Topiltzin.

5.- Apaxtla.

A) Se visitarán sembradíos de marihuana y amapola, a fin de entender y experimentar de cerca el complejo fenómeno del narcotráfico. Como puede verse, es un recorrido turístico sin precedentes, del más alto nivel para los cultivados más exigentes, apenas equiparable con los principales destinos turísticos del mundo.

Esperamos sinceramente nuestra propuesta sea bien acogida por la sociedad y en razón de su éxito, extenderemos el proyecto a otras regiones del país según sus singularidades y características propias.

Por el reconocimiento de la importancia histórica cultural del continuo asesinar, signan:

Patricio de Carabassa.


Martín A. Kokstlev.






[1].- Hemos discutido a profundidad si por ser ésta característica secular mexicana, debemos exigir se incluya dentro del patrimonio nacional, estableciendo leyes que permitan su continuidad. Mientras que Don Patricio de Carabassa, gran historiador, ha acreditado esta postura considerándola reminiscencia de incalculable valor, me he opuesto por razones de elemental humanidad. Sin embargo, nada he podido contra uno de sus argumentos: la fiesta taurina.

Carabassa considera que si la fiesta taurina pese a su inhumanidad y brutalidad permanece vigente en México a justificación de ser una reminiscencia tradicional, no hay razón para que las degolladuras y ejecuciones deban condenarse y coaccionar a sus hacedores, si consideramos su práctica antiquísima y sobrevivencia milenaria.

[2].- Conocida zona productora de marihuana y amapola. Si consideramos que prácticamente todo pueblo aporta la mímina cantidad de cabezas productoras, debe entenderse como un problema social más que policial.

[3].- Los aztecas creían en la vuelta de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl, personaje deificado ilustre que trataremos más adelante.

[4].- Sus restos son supuestamente falsos.

[5].- Esto explica que contra la inseguridad en el México actual se sigan fórmulas simples y superficiales que satisfacen y promueven las concepciones carniceras de una sociedad generalmente básica.

[6].- En el horizonte histórico, antesala de la conquista española.

[7].- Véase la nota 3.

[8].- Del 100 A.C al 800 D.C.

[9].- Ciro E. Gonzáles Blackaller y L. Guevara Ramírez, Síntesis de la historia de México. (Cabe tomar en consideración, que los mayas hacían uso de este calendario casi mil años antes de la llegada de los españoles).

[10].- Wolfgang Paalen arribó a México huyendo de la segunda guerra mundial, por invitación de Frida Kahlo y Diego Rivera, lo acompañó Alice Rahon, esposa y también pintora; amigo íntimo de Bretón y otros artistas de la época, retorna a Europa al finalizar la guerra; más tarde vuelve a México de donde no se irá jamás.

[11].- Véase la nota 4.

[12].- Es real la coacción que en Teloloapan sufren comerciantes y demás en extorsiones y amenazas, de estas agrupaciones culturales remiscentes aztecas. La matanza de los 40 000 chontales, parece aflorar en un recuerdo inconsciente y los habitantes, no hallan más que someterse a riesgo de correr iguales suertes.

Posteriormente, se acompañará de anécdotas sobre los sucesos violentos en el centro y colonias de Teloloapan, de relación con la violencia.

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